jueves, 21 de febrero de 2008

TU Y PABLO COHELLO

Aún, mi querida Maria José , estamos sufriendo los intensos calores del periodo estival cuando impulsado por el latir de este corazón enamorado , vuelvo a impregnar , rompiendo
la virginidad de este folio, en la recta final del mes de Agosto del 2007, esta carta hacia ti, para volver a expresar a través de mi escritura. Bendito ejercicio este, con el objeto de provocar, que la distancia kilométrica que existe entre nosotros se acorte lentamente, con la lectura de la misma. No hace mucho, mi querida Maria José , que lei una de las novelas mas bellas y reales de las que tengo en mi particular biblioteca, “Once Minutos“ de Paulo Coelho. En una fragmento de la misma , incluido en su ultimo capitulo, escribe así :
“ Existe un tiempo de nacer, y un tiempo para morir. Un tiempo para plantar, y tiempo de recoger la cosecha. Tiempo de matar y tiempo de curar. Tiempo de destruir , tiempo de construir. Tiempo de llorar, tiempo de reír. Tiempo de gemir y tiempo de bailar. Existe un tiempo de abrazar y tiempo de separar. Un tiempo de guardar y otro de tirar. Tiempo de callar y tiempo de hablar. Existe un tiempo de mar, y otro de odiar. Y un tiempo de guerra y otro de paz “. Y en ese ejercicio de transformación literaria y cronométrica. En esa lucha cotidiana, que inevitablemente tenemos contra el tiempo, encontré en ti , Maria José, las definiciones positivas, que en ese juego de palabras ejerce, Paulo Coelho , todos los adjetivos positivos empleados. Porque, en ti, esta el nacimiento de una flor ajardinada por el latir de mi corazón. En ti, esta la semilla plantada para dar fruto a un nuevo ser humano.
En ti, esta el tiempo de curar las heridas provocadas por la continua guerra, que diariamente nos ofrece la vida. En ti ,esta la construcción perfecta de la belleza andaluza , absolutamente insuperable. En ti , mi amor, esta la risa permanente. La risa contagiosa y hermosa. Mi dulce Maria José , en ti se encuentra también el tiempo de bailar, para que tu y yo, seamos solos una sola pieza, llena de amor y envolvernos ( como papel de regalo ) en el mas eterno bolero , que sonará solo para nosotros en la eternidad de la noche estival.
En ti, esta también el abrazo eterno, el abrazo lleno de amor y de amistad. El abrazo de perfecta conjunción, para acercar nuestros corazones y unificarlos en uno solo. Amor mío, en ti, como escribía Coelho, esta el tiempo de guardar en el viejo baúl de los recuerdos, los pequeños obsequios que se convertirán en símbolo eterno de nuestros encuentros. Para decirte que también en ti, esta el amor y la paz.

Maria José : Paz y Luz

En ese jugueteo de palabras, que a través de esta carta quiero dejarte , mi querida Maria José, pretendo ahora decirte que me vuelvo loco, al observar tu belleza. Al dibujar en mi imaginación tu silueta de mujer, al establecer a través de mis piropos, pinceladas del inmenso cuadro pictórico que dibuja tu ser, solo y exclusivamente tu ser.
Bendita locura la mía- me digo en ocasiones - como complemento del inmenso amor que por ti siento, para que sigas siendo, celestial e insinuante. Para que sigas siendo, pasión en noche estival, bajo el deseo irresistible de tenerte cerca de mi. Ese y solo ese sera el instante en que reciba de ti el alimento del alma. Esa medicina , mi querida Maria José, jamás adquirida en la compra diaria. Para gritar a los cuatro vientos, que te amo, y hacerlo mi querida Maria José, bajo el prisma de colores que tu risa , alegre y andaluza, me regalas en cada conversación. Tu , mi querida Maria José , sigues siendo como la luz de guía que ilumina el caminar de mis pasos por esta puñetera vida, para hacer de todos nosotros los ángeles que te escoltaran, en el altar celestial, que solo en mi corazón construiré para ti,
y multiplicar cada amanecer los sentimientos , y hasta las necesidades que el ser humano puede y esta obligado a tener.
Te decía, Maria José , en las primeras líneas de esta carta , que, Paulo Coelho, escribía lo plasmado en esas primeras líneas , pues, no quiero cerrar esta carta que el cartero tal vez el de Neruda, te entregará en mano con otro hermoso fragmento de esa novela que dice así “ el que esta enamorado , hace el amor todo el tiempo,. Incluso cuando no lo esta haciendo. Cuando los cuerpos se encuentran, es simplemente la gota que colma el vaso. Esos cuerpos, pueden permanecer juntos durante horas e incluso días, en el lecho de amor. Pueden empezar la danza un día, y acabar al día siguiente. O incluso, si fuera preciso, no acabar nunca de tanto placer obtenido“.
Dime, si en esta ultima reflexión, no queda palpable el amor que por ti siento, para hacer como decía Alejandro Fernández, en una de sus canciones, que mi corazón cante de alegría y de entusiasmo. Que mi corazón, lata a raudales en una felicidad plena, solo grabado por tu nombre. Por tu sagrado , bendito y hermoso nombre.

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