Mi querida Maria José, escribo esta nueva carta hacia ti , bajo el ejercicio de inspiración y desahogo. Un ejercicio literario, que mas puede parecer, sin ningún tipo de dudas un autentico cóktel de sensaciones humanas. Porque es tan poderosa la fuerza del amor, que esta, sin duda alguna, arrasa por momentos cualquier otro sentimiento humano.
Y en esta carta, quiero imaginarte, dulce , bella , sonriente y hasta eternamente joven, bajo el prisma marinero de la playa malagueña. Si, allí estas profunda y serena, como reina del mar, como sirena de bailarines nocturnos, bajo las estrellas veraniegas.
Allí, te quiero imaginar , mi amor, llena de dulzura con la sonrisa que ilumina el corazón de los niños que pueden juguetear a tu alrededor. Con la mirada que cautiva al hombre, que te piropea un millón de veces. Allí, donde tus hermosos pies , pisen la calurosa arena, para borrar en tus paseos marineros, los gigantescos corazones que yo, a través de mi imaginación, puedo pintar en la misma, para decirte hasta la saciedad que eres todo el alimento de mi vida. En esa jornada playera degustaras también, con tu sabiduría , el sueño de un noche veraniega, para con lagrimas en los ojos, imaginarme pasear junto a ti por la orilla del mar, con nuestros pies descalzos, con nuestras manos fuertemente unidas y con el deseo de alcanzar la luna y colocarla en tu corazón. Ahora ,que escribo estas líneas me invade - soy un ser humano, y no una maquina coordinada para los quehaceres cotidianos- las lagrimas que lentamente, como si olas del mar se tratasen chocando contra las rocas. Van recorriendo mis mejillas, mientras mi corazón desea con todas sus fuerzas, convertirse en el hermano sol , que con sus rayos, pausadamente, va acariciando tu hermoso cuerpo. Va cumplimentando el abrazo de cada verano, sin que la unidad solar tenga la mas mínima idea, que esta acariciando el cuerpo de mujer mas hermosa que Dios puso en esta bendita tierra.
A ti, mi amor, quiero ahora imaginarte nadando como sirenas, nadando como si de
un vuelo de gaviotas se tratase, para dejar , mientras te bañas, los perfectos y acordes movimientos de los delfines que te escoltaran, como si de ángeles se tratasen, para plasmar entonces la dulce melodía de pianos y acordeones, en el mas hermoso baile que la naturaleza pueda ofrecer. Dime, mi amor , si no sería perfecto ese instante mágico, para que la mas sublime de las declaraciones de amor , decirte al oído, que eres lo único que poseo. Que eres el mayor de los tesoros. Porque tu eres, la mujer que huele a hierba natural. Porque tu eres, la mujer que sabe a dulce hembra malagueña. El mar , el sol , la brisa de la tarde, el jugueteo de niños derrochando su alegría, y su inocencia. El beso de amor, que en la distancia te doy, los piropos a ti lanzados en el arco-iris de la luz eterna, que tu corazón ofrece, desde el mismo instante que Dios te llevo hasta los ángeles.
Así es mi sueño, junto a ti , en la jornada de playa, y que ahora bajo sones de una balada , plasmo en mi ordenador. Dulce melancolía , mi amada Maria José , en el suspiro definitivo de la muerte del día, siendo vencido por la fuerza y el poder de la magia de la noche estival, para darle las gracias al Hijo de Dios, por poner en esta tierra mágica al ángel celestial que alimenta mi corazón.
miércoles, 20 de febrero de 2008
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