Y aplicando a rajatabla mi amada Maria José, la reflexión anteriormente citada , quiero con todas mis fuerzas seguir alimentando a mi corazon de ti , o mejor dicho, seguir bebiendo de esa agua fresca que apaga mi sed y que brota d e tu gigantescpo corazon para hacerde el el mar donde sirenmas de dulce melancolia nadaran en noches en las que misntras duermes pueden y deben servirtede escoltas. Para que esta hermosa comunicación sea regado por las lagrimas de Dios, en forma de lluvia otoñal, y dejar luego, en el paseo de un caminar nocturno la huella de nuestro paso , y rememorar solo entonces los versos de Machado, para revivir el camino recorrido por el viejo poeta, injustamente olvidado. En esta carta, mi dulce y sagrada Maria José. En esta carta , que a ti quiero volver a dedicarte , me encuentro perdido entre la profundidad de mis propios complejos que por instantes me ahoga sin cesar, en una profunda sensación de fealdad. Si, no puedo ni debo negarlo , de fealdad. Vuelvo , mi querida Maria José, a una reflexión quinteriana , para decirte aquello de “ si tienes un amigo , cuídalo “. Si, porque cuidar a los amigos , sentir que ellos están cerca de nosotros, abrir nuestros brazos a la verdadera amistad, es uno de los mayores tesoros que Dios pudo entregar al ser humano, para decirte, como dejaba escrito en un articulo un viejo periodista, “si tienes libertad , que se note, se libre “. Si , libre , mi amor , sin ataduras, para que el amor que yo por ti siento, siga estando presente en la mas profunda identidad. Siga estando marcado por el quehacer cotidiano del anciano que sentado en el viejo banco del parque , rememora con nostalgia su pasado, para repetir, como si ante el estuviera su gran amor eso de “ por ella, solo por ella , entregaría mi vida “. A ti, mi dulce y sagrado amor. A ti , mi inspiración nocturna .
A ti , mi huella presente y mis anhelos mas esperados. A ti , quiero regalarte estas palabras, para convertirlas en el viejo mensaje que en una botella dejare , y lanzarla posteriormente al mar , para verte tan hermosa como nunca y sentir en el espejo de mi alma , tu sonrisa, mientras que con una copa en la mano , me brindas tu mejores deseos. Libertad , amor y amistad , que tres hermosas palabras , mi querida Maria José , que tres símbolos de la mas poderosa humanidad la que nadie podrá robarnos. La que nadie podrá quitarnos. Para convertirlos en los vértices del triangulo, que sin querer, configura ya el amor que por ti siento. Y gritar a los cuatro vientos lo escrito en una noche de verano, bajo el prisma del poderio antequerano : “ comprendo la ambición, las tentaciones del poder , las razones de estado, la convivencia de arrimarse al sol que mas calienta Si , pero no lo comparto Comparto, sin embargo , la sonrisa de un niño. El amor de una madre. El beso dado a la mujer amada. Comparto sin embargo, la dulce mirada de la mujer antequerana ".

Decidme , no es esta mujer la mas bella lluvia otoñal
Quiero decirte también , Maria José , que comparto también la sensacion d emirarte b fijamente y dejar que las manecillas del reloj sigan su marcha misntras que mi mundo se detiene a traves de a belleza d e tus ojos. Es entonces el momento de componer unos versos , o el canto de una balada que rompa el silencio.
A ti, mi querida Maria José te entrego la mas eterna de las verdades ,el amor sincero, sin que muros o murallas, puedan ser obstáculo para ello.
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