Dicen, mia adorada Maria José , que segundas partes nunca fueron buenas. Dicen , mi dulce reina celestial , que en ocasiones la continuidad de cualquier elemento social , puede ser perjudicial. Pero eso a mi, y en estos momentos, poco o nada me importa. Entre otros aspectos, porque mi vida esta centrada en ti. Esta centrada en tratar de hacerte feliz, y sobre todo en seguir alimentando cada minuto del día , el amor que mi corazón, envuelto en la nostalgia y el poderoso misterio del amor, que siente por ti. Y por eso, envuelto en esa nostalgia amorosa, hipnotizado cada instante del día de tus recuerdos . De tus palabras. De tus misterios. De la profundidad de tus ojos, he decidido iniciar con estas líneas la segunda parte de cartas de amor a ti dirigidas. Y me vas a permnitir, que trascriba por unos instantes el fragmento inicial del pregón de Semana Santa, que Carlos Herrera realizo en la ciudad de Sevilla. Te acuerdas , Sevilla, primera ciudad donde nuestros ojos , donde nuestras miradas , donde nuestras manos se unificaron por primera vez. Ese fragmento que dice así : “¿ Como no voy acordarme del día que volví a verte, después de tantos años, siendo yo un adolescente ? .No creas, mi amor, que esas cosas se olvidan. Lucias tu, en tus ojos celestiales, una clara mañana de verano, de amaneceres que no mienten. De esas mañanas de luces blancas, que te hacen eternamente gloriosa . La luz , mi amor , se había levantado a eso de las seis. Recién habías despertado, y en tu hermoso rostro se dibujaba la dulzura de los cuerpos tibios. Yo vestía de blanco - recuerdas- apenas tenia veintiséis años y el corazón a medio escribir. Ni siquiera podía imaginar que algún día fueras a fijarte en un muchacho que se presentaba ante ti, con una maleta, tres tebeos y el rostro atontado de una larga , larguísima noche de tren“. Así, mi amor , iniciaba Carlos Herrera su pregón . Y así quiero iniciar yo, esta nueva carta de amor hacia ti. Me ahogo en mi propio llanto, como Cyrano bajo el árbol en la noche lluviosa, que le declaro su amor ha Roxana, para ayudar así a Cristian. Me ahogo, en mi propio sentimiento amoroso. Me ahogo, en mi propia imaginación . Para desnudar de par en par mi alma , y entregártela profundamente a ti. Y en ese recuerdo, dibujo ahora una sonrisa , mi amada Maria José , para sentir en mi rostro lo escrito por la sagrada Madre Teresa , recuerdas ,
“ una sonrisa en los labios, alegra nuestro corazón / conserva nuestro buen humor / guarda nuestra alma en paz / vigoriza la salud / embellece nuestro rostro / e inspira buenas obras "Mi querida Maria José, y en esta carta que reinicia el caminar de nuestra comunicación angelical , en conversaciones que puede luego convertirse en radiofónicas. Quiero , solo quiero recordar , tu presencia en mi pueblo natal.
Maria Jose y su belleza
Mi querida Maria José, y en esta carta que reinicia el caminar de nuestra comunicación angelical , en conversaciones que puede luego convertirse en radiofónicas. Quiero , solo quiero recordar , tu presencia en mi pueblo natal. Allí estabas tu , en aquella noche mágica del 24 de Mayo del 2007 Noche mágica , mi amor , para hacer posible que allá, en el centro neurálgico de la cultura de mi pueblo natal te convirtieras en la reina y señora de la noche Allá, sentada en solitario en uno de los palcos , como si de la reina se tratase, en realidad eras la reina de mi corazón. Eras esa noche , la reina de mi corazón para dejarte palabras bellas en mi propia presentación. Allí, estabas , guapa y hermosa, cubriendo tu cuerpo con el mas hermoso vestido que he visto jamá Allí, estabas mi dulce , amada y querida Maria José, para dejar que el canto de las saetas sirvieran como piropos, que realzan aun mas tu belleza y permitir que tus ojos se convirtieran en los ojos de los costaleros , que llevaban sobre su costal la fuerza de la vida y el amor que tu les trasmitirás. Allí estabas guapa , solo para mi. Para permitir que por una vez me sintiera feliz y orgulloso , ante mis amigos . Tu eras la reina de Cortegana. Tu eras, la belleza sublime que aquella noche invadió cada calle , cada esquina , cada plaza, cada hogar de mi amado pueblo.
Tu , mi querida Maria José , te convertiste aquella noche en uno de los ángeles perfectamente coordinados en el altar de los cielos serranos, para sentir que la fuerza de la ilusión nunca se perdiera en mi corazón. Allí estabas , para decirte mil veces guapa. Para sentirme feliz ante tu presencia , y dejar que mi corazón latiera a mil. Tu eras aquélla noche, como la violetera que regala violetas crecidas bajo el jardín de los versos del poeta. Tu eras aquélla noche, las palabras del pregonero , los aplausos del pueblo llano, y la mirada del niño enamorado. Y en esta carta hacia ti , como las que Cyrano componía a su amada , quiero volver a decirte, que te amo, para sentir que la verdadera esencia de la vida solo puede quedar en el calor de tu voz y la belleza de tus manos Aquella noche, tu eras la mas bella entre las bellas . Tu eras- al menos para mi - como Maria , la bendecida entre todas las mujeres. Y allí, presente en la compañía de este siervo tuyo, decirte hasta la saciedad, que eres toda mi vida.
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