Mi amada Maria José , dicen ,y ahora lo estoy comprobando de manera insitu , que en ocasiones el viaje mas largo, cuando un ser humano esta enamorado, es simplemente la distancia entre dos personas. Esa circustancia es muy cierta, mi amor. Por ello, sigo utilizando estas palabras escritas en tardes frías y otoñales, para unificar una cercanía que nuestros corazones establecen , casi sin darnos ni cuenta cada madrugada. Cuando la banda sonora de nuestra música. Cuando la banda sonora de nuestra balada, suena incesantemente entre nosotros, para dejar la verdadera huella de una amistad y de un amor irrepetible. Mis palabras, Maria José , aquí escritas ,son como decía , Carlos Herrera , las que pueden quedar, tras un abrazo eternamente joven, el abrazo que recibí de tus brazos. Son palabras, que como una especie de vaivén van moviendo, pausada y lentamente las olas del mar, para establecer en un denominador común, el amor a la mujer de agua, que , bien puedes ser tu, para salir de las profundidades marinas y bautizarnos cada día con tu belleza divina. Son palabras, mi amor, que ocupan un pequeño espacio en tu lecho, y cubiertas con sabanas inmaculadas, y con el calor de tu cuerpo, duermen cada noche bajo el amparo de tu alma , para que esas palabras duerman con la paz nuestra conversacion telefónica. Palabras de amor. Palabras de poeta. Palabras de niño. Palabras de enamorado. Palabras de piropos lanzados al aire antequerano. Para repetirte, mi amor, que tu
“eres como la Virgen Maria , llena de plenitud. Llena de gracia plena. Y llena- como no- de amor. De muchísimo amor “.
Maria José : El reflejo de tu belleza siempre esta presente. Palabras , Maria José, para hacer de mi, un hombre inmensamente feliz. Para hacer de mi , un hombre que rebosa felicidad. Y en estas palabras, voy sembrando un campo de semillas para luego, ser regadas por tus lagrimas de alegría , y quedar para siempre acogidas , estas palabras en tu regazo. Palabras, mi amada y querida Maria José, llenas de dulzura, como el dulzor del chocolate cuando lo saboreas en la merienda de la tarde. Palabras, dulces como el sabor a fresa, que puede juguetear entre tus manos, para luego, bañadas por el blanco color de la nata, tomarlas como postre en la cena romántica. Dulce eres , Maria José , como las palabras de amor, aquí escritas. Tu eres , amor mío, la mujer de pinceladas de sueños infantiles y de tierra santa. Dulce eres. Dulce , hermosa alegre y cariñosa, para dejar, en la noche malagueña, la comunicación sencillamente perfecta, entre el calor de tu alma y el corazón de tu realeza. Palabras de amor, como cantaba , Luis Eduardo Aute. Palabras, para dejarlas en un viejo pub, o, tal vez , entre las declaraciones amorosas de dos seres humanos, que tras las rejas de un hogar , se dicen, algo tan bonito y sencillo como ;
“ te amo “.Un declaración de amor, tan simple como hermosa. Amor bendecido, por las manos de Dios.
Amor dejado a traves de tu sonrisa para recibir con ella el regalo de una ramode flores que puede llenar de color el triste ambiente de una habitación de hospital.
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