lunes, 25 de febrero de 2008

MUJER DE BANDERA

Mi dulce , Maria José , cuando de alguna manera bautizo con estas primeras palabras esta nueva carta hacia ti, poco a poco, vamos agotando los últimos días del vereano. Para dejar que en las mayores de las ilusiones , el mas fuerte recuerdo playero aquél, que como me hicistes llegar , quedó plasmado para siempre en una instantánea fotográfica. Y volverte a decir , o mejor dicho a escribir que , t quiero mucho, y esa es la enfermedad con la que Dios me ha castigado , bendita sea la misma, entre otras cosas, porque todos tenemos un mal. Esa enfermedad , a veces , y te soy absolutamente sincero ,mi querida Maria José, me vuelve loco , pero no una locura física , sino una locura espiritual . Sencillamente porque para mi es muy difícil imaginarte tan cerca en mi corazón y a la vez tan lejos. Te quiero, tanto, que como te he repetido tantas veces daría mi vida por ti. Daría mi vida por que tu felicidad fuera plena. En esta carta , mi querida Maria José , quiero decirte también , que, en ocasiones, no solo debemos ingerir los alimentos propios para saciar el hambre física , sino también , un ser humano necesita a toda costa , en muchas ocasiones, recibir los alimentos que no compramos en ningún supermercado. Ni la medicina que podamos adquirir en una farmacia. Ese alimento , amor mío, esta el de dar o recibir caricias , besos , calor humano del ser amado.



Titulaba , querida mía , en uno de sus artículos semanales uno de mis escritores favoritos, Arturo Pérez Reverte “ Mujeres como las de Antes “. Y tu , mi dulce Maria José , eres una mujer de las de antes. Una mujer de verdad. Una mujer de bandera. Una mujer, que rompe corazones. Una mujer, para plasmarte eternamente en un cuadro. Una mujer, llena de vida . Una mujer, llena de amor. Una mujer, llena de bondad. Una mujer, para como decía , Paulo Cohello, disfrutar eternamente sintiéndote junto a mi. Tu eres, como el titular anteriormente citado. Una mujer de rompe y rasga. Una mujer, nacida para amarte eternamente. Una mujer, para alimentar para siempre los latidos profundos de mi amado corazón. Siento, como nunca las palabras eternas, que un viejo sacerdote dejo dirigidas a mi patrona. Siento como nunca, el brillo de tus ojos , que me regalastes en tierras sevillanas. Siento, en mi alma, como nunca, tu risa tan hermosa como tus ojos. Escribía , amor mío, Pérez Reverte, en ese articulo, textualmente así : “ Mujeres ,en blanco y negro . Como las de antaño. Mujeres de una sola vez. Mujeres con mayúscula. Mujeres, como Ava Garner , Grace Kelly o Sophia Loren. Mujeres por las que un hombre era capad de empuñar una navaja, y batirse a muerte por defender la grandeza de esa mujer.” Y tu eres de esas.
De las que puedes dibujar la sombra de tu cuerpo por el inmenso mar de las olas, que recorre mi sueño. No se, si estas cartas a ti dirigidas , pueden quedar plasmadas en la fuerza de tu corazón. No se , si estas cartas a ti dirigidas, pueden servir para que al menos, mientras las leas, te acuerdes de mi. Porque aunque no lo digas en tui corazon existe algo especial hacia este ser humano que es a la vez el autor de estas cartas. Y ese amor silencioso, es tremendamente hermoso. Lo repetiría hasta mi ultimo aliento de mi vida, me gusta hacerte feliz. Y pido a Dios que me llame a su lado , antes que a ti. Porque así podría verte desde el cielo y contemplar bajo las estrellas “ paseando “ por las nubes celestiales, tu mas hermosa belleza.

No hay comentarios: