José Manuel, tiene nombre, y así lo conjuga con la bondad del padre de Jesús en la tierra.
Y tiene además el nombre sagrado de Manuel , para provocar en su ser la mirada a ti como madre dirigida. Este hombre, te ama, te venara , te adora, para recibir de él, el abrazo del hijo a la madre. Este hombre , mi amor, debe colocarte en los altares del cielo , para hacer de ti el mayor de los ruegos y decir : “ Que nadie la toque. Esta mujer es mi sagrada madre. Que nadie rompa su belleza, ella es mi primer amor. Mi amor de madre “. Es entonces el momento de tu responderle "Hijo mio, recibo de ti un amor puro y limpio. Recibe pues, tu de mi, el beso de madre que a ti te entrego “. Fíjate , mi amada Maria José , que bello amor, el que te ofrece un hombre que lleva por sus venas la sangre antequerana que tu, desde tu vientre le has ofrecido, para impulsar el corazón de un hijo. Te decía , y así lo señalo, mi amada Maria José, en el titular de esta carta , que, existen dos hombres que te aman. Del primero acabo de escribirte. Del segundo, poco te puedo decir que no te halla escrito ya. Ese hombre es este vagabundo , que no hace mucho tiempo vagaba por las calles de la vida. Por los rincones de mi particular mundo, aplicando el ejercicio mental y físico que cualquier ser humano puede ejercer , con el objeto , mi amor, de hacer de ti, un nuevo mundo.O mejor dicho , construir a tu alrededor un nuevo mundo. El que necesita como canta Carlos Baute ,
“ tu presencia y tu calor de mujer cerca de mi ser “.
Maria Jose de ti estamos enamorados, tu hijo ,y este hombre que necesita tu calor humano.
Te amo ,Maria José, y no quiero negarlo. Te amo , como puede amar la lluvia al prado fresco de una primavera hermosa. O como puede amar el canto de los pajaros, el amancer estival. Dime pués, mi querida Maria José , si la fuerza de mi corazón no es suficiente para abrir mis brazos, y dejar que en ellos se abra a la vez la puerta de un amor puro y limpio, como el que te puedo ofrecer. Permiteme, Maria José que vuelva al titular de esta carta y establecer entonces la comunicación amorosa , que estos dos hombres que te aman, puedan crear , para mantener una conversación, y con dos copas de vino español brindar por ti , solo por ti, para decirle a tu hijo amado , “ José Manuel , estate tramquilo , amo a tu madre con toda la fuerza de mi ser. Y ella, solo ella , es la ilusión por la que vivo “. Como digo , o como te escribo, allí estariamos , frente a frente los dos hombres que te aman. Los dos hombres a los que les has dado vida. Uno, desde tu ser más angelical. El otro – como es mi caso – desde el punto de vista amoroso. Volveríamos a brindar, mi amada Maria José , para decirte que solo tu eres el ser humano que Dios puso en la tierra, para que tu belleza , siga emborrachando cada dia a los dos hombres que darian la vida - seguro estoy - por proteger el amor que tu nos regalas cada día.
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