Al hijo que ahora puede estar lejos - fisicamente - pero muy cerca del alma
de una madre feliz, orgullosa y enamorada de un hijo que permitió protagonizar el acto más hermoso que pueda vivirse jamás, es decir, engendrar a un nuevo ser humano. Mi amada Maria José, permiteme que siga unificando la Semana Santa, con el amor de madre que en tus ojos refleja, incluso en tus lágrimas, con el deseo de llevar en tí , la alegría y la tristeza de madre. Y así , mi amor, hacer de tí la Madrugá , en la conversación dejada, o en la lección ofrecida para en la hermosa y grandiosa universidad de la vida ofrecer al hijo amado, consejos y palabras de amor , que solo una mujer convertida en madre, puede lanzar. Y asi, permitir, mi querida Maria José, que la esperanza se convierta en la Esperanza Macaerna , para que tu hijo, en el abrazo de calor humano te diga al oido , " madre , eres muy hermosa" y sentir entonces que el Silencio blanco , sea traducido en el sonido de una corneta para que a sones de campanas , como radiante novia del universo, que como madre has creado, establecer , solo entonces, que tu hijo sea el mas hermoso ser que tu corazon puede llevar . Amor mio , que bellísimo amor de madre, dejando que solo Costaleros de Sevilla , lleven el paso donde tu, reina , señora y madre te colocara tu propio hijo, para que la fuerza del viento en la madrugada santa, mueva suevamente tus cabellos y dejar una estampa llena de sensualidad para decirle al Rey de los Cielos . Señor, protege a esta madre, y por tanto a este amor de madre , que tanta intensidad genera en un hijo que puede decirte, como decia Quintero, "no importa que este lejos, quizás a cientos de kilómetros , porque siempre como mi madre que eres, estaras conmigo ".
Asi, mi amada Maria Jose, quiero terminar esta carta hignotizado por el amor de madre, que tu tambien , a este humilde vagabundo , dejas cada dia. Amor de madre, que sigue alimentando a su vez , mi amor hacia tí. Ese amor, mi amada Maria José , que me enloquece y me ahoga en las madrugadas, cuando solo, estoy mirando al cielo, y comtemplo la estrella de tu ser que solo Dios pudo crear. Te amo. Como puede amarte tu hijo. Son dos amores diferentes. Dos amores de los que debes sentirte orgullosa.
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