jueves, 3 de abril de 2008

TU CUERPO

.............” Con el tiempo entiendes , que cada experiencia vivida con un ser humano , es , sencillamente, irrepetible “. Así, mi amor , hablaba Jesús Quintero, en una de sus reflexiones radiofónicas . Y déjame que le robe, literal y periodísticamente la última palabra de esa frase lanzada, por un loco, que como yo, esta enamorado de una mujer. Si , porque Quintero , puede estar enamorado de la mujer hecha radio. Y yo, bien lo sabes, estoy enamorado de ti. Como te digo, Maria José , le robo la última palabra de esa frase. Irrepetible, para colocar la misma, como el primer eslabón de calificativos, que en esta carta quiero dejar a tu cuerpo. Si, Maria José , y espero no te molestes por ello, en esta carta, tengo la necesidad de hablar, o mejor dicho de piropear tu cuerpo. De exaltar ese cuerpo dado por el amor de madre,que sintió tu progenitora, desde el mismo instante en que comenzó a engendrarte en su sagrado y bendito vientre. Ese vientre que si pudiera besaría eternamente como agradecimiento ,por haber dejado en esta tierra, a la mujer mas bella que mis ojos han podido contemplar. Amor mío, carne de mi carne, riego de la sangre de mi corazón, quiero escribir sobre tu cuerpo, para decirte, que el mismo, es como la autentica y verdadera seducción, que lenta y pausadamente, ha hido cautivando a este hombre enamorado. Si, mi amor, porque tu cuerpo, es como la silueta de la grandiosa sirena malagueña, que no solo durante el periodo estival , sino durante todo el año, viene a establecer la comunicación anual, que el corazón del hombre, puede necesitar, para acompañar al marinero que navega por el inmenso occéano, que establece la fuerza de la palabra y la sonrisa , que cada mañana, dibujas al despertar. Tu cuerpo, Maria José, es como un inmenso paisaje, para hallar en el los misterios de la madre naturaleza, esos que solo el poder que ella puede otorgar, establece como denominador común para bendecir el mismo, en cada ducha diaria, en cada baño en el mar.


Amor mio, bendita seas por darme tu belleza

Amada mía, recuerdo ahora a la perfección esa frase que en una de nuestras conversaciones, me dejastes, cuando hablábamos del alma y del ser humano , para decirme , “ me siento a veces mal, con mi mismo cuerpo “. Insisto, Maria José, nunca mas digas eso, porque Dios te otorgo un cuerpo perfecto, para ser expresión del arte fotográfico, para ser versos poéticos, o estrofas musicales en el gigantesco vals que puedes bailar. Tu cuerpo, mi amor, es el inmenso placer para lentamente disfrutarlo y cubrirlo, dejando con ello todo el amor del mundo de besos y abrazos. Maria José , déjame que continúe caminando lentamente , sin prisa, para disfrutar al máximo de cada instante de estas líneas, para decirte , mi amor, que, y no puedo evitarlo, amo profundamente la sensualidad que en cada movimiento deja la belleza de tu cuerpo, para permitir que el mismo sea la expresión de unos sentimiento profundo, dejado en la nocturnidad de la magia invernal , y acoger en el mismo, el mas hermoso vestido jamás imaginado. Una lluvia de palabras, mi amor, a través de esta carta quiero dejar en tu cuerpo, porque te ayuda a ser la alegría personificada, siendo entonces el momento de pedir una copa de champad, y brindar por la belleza de tu ser. Dicen, Maria José, que cualquier rasgo de nuestra personalidad , o mejor dicho de nuestro físico , puede quedar grabado en la memoria de los seres queridos, o del ser humano, que de esa persona puede estar enamorado. Y si tuviera que elegir , me quedaría con tu cuerpo, aquel que como cuna de la naturaleza, también acogió durante nueve largos meses los sueños de un nuevo ser humano.

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